Asistí, a título puramente personal, al acto en memoria de las víctimas del Holocausto que, desde hace algunos años, se viene celebrando en el Parlament Balear conjuntamente con la Comunidad Judía de las Islas Baleares. Es una fecha importante, y no sólo por el recuerdo de seis millones -ahora dicen que más- de judíos inocentes asesinados por la barbarie nazi, sino también porque cada 27 de enero los judíos mallorquines adquirimos una cierta entidad institucional que en verdad parece esfumarse a lo largo de los 364 días del año. De repente, emergen cargos y figuras que no vuelven a aparecer en público hasta el próximo 27 de enero. Por ejemplo: la jefe de Protocolo del Parlament anuncia cada año que "el rabino de la Comunidad Judía de Balears" leerá una oración. En 2009 lo hizo Aharon Ricco, quién estuvo en Mallorca durante escasas dos semanas y luego se marchó para no volver. Este año la oración corrió a cargo del rab Mordejai Maarabi, que fue Gran Rabino de Uruguay, hombre sabio y santo, con quién tuve el honor de mantener una larga conversación. Maarabi permanecerá en Mallorca hasta el domingo, participará en las ceremonias y actividades que durante estos días celebrará la Comunidad Judía y luego se marchará.
Lo mismo ocurre con nuestros representantes políticos. La propia María Antonia Munar -a quién alguien criticó por hacer su discurso en catalán, cosa que a mi me parece correcta- nos ignora durante todo el año. Su jefe de gabinete, Matías Barón, nunca ha ocultado sus simpatías por la causa palestina. Tal vez por eso introdujo un malicioso adverbio en su discurso que a mi, perro viejo que soy, no me pasó por alto. "El Holocausto -dijo Munar- posiblemente sea el peor acto criminal de la Historia. ¿Posiblemente? ¿Acaso tiene alguna duda, la segunda autoridad de Baleares, de que la Shoà fue la culminación del Mal Absoluto en la Tierra, un suceso sin comparación posible con ningún otro?
Por otra parte, en la fila de las autoridades estaba Fina Santiago, quien en su condición de Consejera de Asuntos Sociales editó el año pasado un "comic" claramente antisemita, en el que se presentaba a los judíos de nariz ganchuda y ojos vidriosos montados un unos tanques monstruosos que aplastaban a los niños palestinos. Jacqueline Tobias, como presidente del Instituto de Relaciones Culturales Baleares- Israel, presentó una protesta formal que quedó en nada. Yo mismo mandé un ejemplar del "comic" a la embajada de Israel -atendiendo a una petición personal del Embajador- dónde no podían creerse que en la Mallorca cosmopolita y turística sucediesen esas cosas.
Pero bueno...luego llega el 27 de enero y nuestras autoridades -Antich no ha acudido nunca, enviando siempre a Albert Moragues, el miembro más relevante de su Govern- y los judíos nos convertimos, siquiera por unos momentos, en los "buenos". Incluso podemos hacernos la ilusión de que la Comunidad de Baleares tiene un rabino propio.