La presidencia checa de la Unión Europea (UE) y la Comisión Europea suscribieron hoy en Praga una declaración conjunta con la idea de "forjar una postura comunitaria más efectiva" para apoyar a los supervivientes del Holocausto.
Con esta iniciativa se quiere "aumentar la conciencia social" sobre el genocidio perpetrado por el régimen nacional socialista alemán de Adolf Hitler durante la II Guerra Mundial.
El texto fue suscrito por el ministro de Exteriores checo, Jan Kohout (foto), y el vicepresidente para Asuntos Comunitarios, Stefan Füle, mientras que por parte comunitaria lo hicieron los vicepresidentes de la Comisión Margot Wallström y Jacques Barrot y los comisarios de Empleo, Vladimir Spidla, y de Educación, Jan Figel.
Para conseguir esos fines, los firmantes proponen dotar de medios las iniciativas dedicadas a "la educación e investigación sobre el Holocausto, el cuidado de los supervivientes, la preservación de memoriales de la Shoáh en campos de concentración y la investigación sobre la procedencia del arte robado", según el documento.
El texto hace referencia a la Declaración de Terezin, que será suscrita mañana por 46 países, entre ellos España, con el Vaticano y Serbia en calidad de países observadores.
Terezin es una localidad de los Sudetes checos célebre por una fortaleza donde fueron concentrados y exterminados muchos judíos, así como numerosos clérigos católicos y disidentes perseguidos durante el Protectorado nazi sobre Bohemia y Moravia.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Terezin sirvió de prisión de los oficiales del ejército alemán.
La ciudad, que es co-sede de una conferencia internacional auspiciada por la presencia comunitaria checa, albergará un Instituto Europeo de la Memoria.
Ese ente servirá de foro para países, organizaciones que representen a supervivientes del Holocausto y otras víctimas del nazismo y ONG para confeccionar un manual de buenas prácticas voluntarias para restituir o compensar por los bienes inmuebles confiscados durante la persecución nazi.
El instituto deberá dar cuenta de esta misión hasta el 30 de junio de 2010.
La reunión, con la que Praga ha querido simbólicamente cerrar su presidencia de la UE, tuvo lugar en el décimo aniversario de la Conferencia de Washington de 1998, que fijó una serie de compromisos para devolver obras de arte de procedencia judía a sus legítimos propietarios. EFE